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Higiene de manos: la calidad del agua, un factor subestimado
Una buena higiene de las manos, especialmente mediante un lavado correcto, es una de las medidas más eficaces para prevenir infecciones.
Esto se aplica tanto en la vida cotidiana como en ámbitos sensibles, como hospitales, centros de atención sanitaria o laboratorios.
Cuando se realiza correctamente, la higiene de las manos protege de forma fiable frente a la propagación de agentes patógenos.
Sin embargo, a menudo se pasa por alto un aspecto fundamental: la calidad del agua utilizada.
Lavado correcto de manos
Cómo realizar un lavado de manos correcto lo explican diversas instituciones oficiales, como el Ministerio de Sanidad y la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ofrecen guías claras sobre los pasos adecuados para una higiene eficaz y segura.
Lo que a menudo se pasa por alto: la calidad del agua
La higiene de manos solo puede ser eficaz si el agua utilizada es higiénicamente segura.
Si el agua empleada para el lavado está contaminada microbiológicamente, los microorganismos pueden transferirse directamente a la piel, incluso cuando la técnica de lavado se realiza correctamente.
En entornos con altos requisitos higiénicos, la higiene del agua de consumo en los puntos de uso – como los lavabos – debe formar parte de toda estrategia de higiene.
Riesgo higiénico del agua
El agua de consumo está sujeta a estrictos requisitos legales.
Las exigencias de calidad se establecen en el Real Decreto 3/2023, de 10 de enero, que fija los criterios técnico-sanitarios de la calidad del agua de consumo, su control y suministro.
El agua de consumo está sujeta a estrictos controles públicos. Sin embargo, en casos aislados, los microorganismos pueden llegar al sistema incluso antes de la acometida del edificio, por ejemplo tras roturas de tuberías, obras o fenómenos meteorológicos extremos.
Si estos microorganismos penetran inadvertidamente en la instalación interior, aumenta el riesgo de contaminación hasta el punto de uso.
También entre la acometida y el punto de consumo pueden producirse debilidades higiénicas, como el estancamiento o problemas de temperatura. En las tuberías, grifos o aireadores pueden formarse, según las condiciones, biofilms, que constituyen un medio ideal para el crecimiento de bacterias como Pseudomonas aeruginosa o Legionella pneumophila. Estas bacterias se detectan con frecuencia en agua estancada, ramales ciegos o puntos de uso poco utilizados.
Durante el lavado de manos, las bacterias y otros microorganismos pueden depositarse en la piel o inhalarse a través de aerosoles. Aunque para personas sanas esto suele ser inocuo, puede representar un riesgo para pacientes inmunodeprimidos.
Higiene del agua de consumo – la prevención es esencial
Para garantizar un agua de consumo higiénicamente segura, son determinantes la planificación y ejecución adecuadas del sistema, su explotación conforme al uso previsto y un plan preventivo de higiene.
Tanto en instalaciones nuevas como en reformas, rehabilitaciones o tras un brote: proteger la calidad del agua significa proteger toda la cadena higiénica — ¡desde el primer contacto!
Holger Eggert, Director de Gestión de Producto y Desarrollo de Mercado en Aqua free
Cuando las medidas constructivas u organizativas no son suficientes, pueden ser necesarias medidas de protección adicionales.
Protección adicional mediante filtros de agua certificados
Los filtros de agua terminales son una medida inmediata y eficaz frente a la contaminación microbiana del agua de consumo —por ejemplo, ante la presencia de Pseudomonas o Legionella.
Además, son una herramienta preventiva útil para proteger puntos de uso sensibles, especialmente en instalaciones con grupos de riesgo.
Estos filtros retienen las bacterias de forma fiable, incluso cuando las tuberías ya están contaminadas, y pueden instalarse rápidamente sin necesidad de obras.
No obstante, la eliminación de la causa de la contaminación microbiana debe ser siempre prioritaria.
En el ámbito sanitario, nuestros filtros estériles reutilizables ofrecen una solución fiable y rentable para la protección continua de puntos de uso críticos.
Los sifones como posible fuente de infección
Los sifones o cierres hidráulicos también pueden representar un riesgo higiénico.
Su función es impedir que el aire y los olores procedentes del alcantarillado lleguen al ambiente interior.
Sin embargo, las temperaturas entre 20 °C y 40 °C, junto con la presencia de nutrientes y oxígeno, favorecen la formación de biofilms en las paredes internas de un sifón convencional, lo que puede contribuir a la proliferación bacteriana en el sistema de aguas residuales.
Los microorganismos presentes en estas aguas pueden llegar hasta la zona de lavado a través de aerosoles retrógrados procedentes del desagüe.
También en este ámbito existen soluciones técnicas que permiten reducir el riesgo, como el HygieneSiphon de Aqua free, diseñado específicamente para minimizar la contaminación en el entorno del lavabo.